どこにいたって、人は繋がっているのよ
⚠️ tw: gore, sangre, tortura, mutilación, muerte, horror corporal, mención de suicidio.
Valery había visto bastantes casos sombríos durante sus prácticas, pero este era diferente. No era solo grotesco. Observó el archivo digital de la autopsia, con las palabras visibles en la pantalla.
«Envenenamiento. Pérdida de sangre. Quemaduras. Traumatismo craneoencefálico por arma de fuego. Fractura de cuello por ahorcamiento. Traumatismo craneoencefálico por caída. Asfixia por ahorcamiento. Lesión por explosión. Congelación. Ahogamiento».
La morgue estaba silenciosa, fría. Valery parpadeó lentamente, ojeras se estaban comenzando a formar bajo sus ojos. Estaba ante el informe, con los dedos enguantados suspendidos sobre la tableta. Ni siquiera había visto el cuerpo en persona; solo el informe preliminar. Y, sin embargo, ya sentía náuseas.
Su supervisor, el doctor Lasse, estaba a pocos pasos de la mesa metálica donde habían metido el cuerpo en una bolsa con cremallera. Era alto, canoso, y rara vez sonreía, justo como a Valery le gustaban los profesores: mientras más escritos, serios, molestos, mejor.
Pero incluso él parecía perturbado.
—¿Sabemos quién envió el informe inicial? —preguntó Valery en voz baja.
—Anónimo —el doctor Lasse gruñó—. Otra vez.
—¿Conectado con NLine?
Asintió una vez.
—El cuerpo fue encontrado en un almacén abandonado. Las imágenes de la cámara se subieron a la web con una IP oculta, igual que el incidente de Eris. Pero no es lo mismo.
—¿Debería...? —Valery respiró hondo—. Quiero decir, ¿es posible que yo pueda ir a...?
—Observa. Te ayudaré.
Él dio un paso atrás, dándole espacio para acercarse al cuerpo.
El sonido de la cremallera al abrirse la bolsa rompió el silencio. El hedor la golpeó un segundo después. Carne quemada, podredumbre, sangre seca y algo químico. Ella no se inmutó.
El cadáver era de un hombre. Edad: veintitantos, quizá. Imposible confirmarlo sin muestras. El daño impedía su identificación sin ADN: no le quedaban huellas dactilares, tenía la cara parcialmente derretida.
Las quemaduras cubrían su costado izquierdo. El brazo derecho estaba casi cercenado, con profundas laceraciones. Marcas de ligaduras alrededor del cuello, pero también hinchazón y hematomas de un ahorcamiento. La lengua estaba hinchada. Sospechaba que los pulmones mostrarían signos de ahogamiento: líquido en las vías respiratorias.
Pero lo que más le impactó fue el agujero de la bala.
Entrada limpia. Parte posterior del cráneo.